En México, uno de cada tres pagos con tarjeta en comercio electrónico no se autoriza. Aunque muchas de estas fallas no derivan en reclamaciones, su impacto en el negocio es tangible: son ventas que no se cobran, lo que provoca una presión creciente sobre el flujo de efectivo, los precios y las decisiones financieras de las empresas.
Datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) muestran que en 2023 más de 520 millones de intentos de pago con tarjeta en comercio electrónico no fueron autorizados, pese a que el consumidor sí intentó completar la compra.
El fenómeno ha sido tratado durante años como una fricción técnica. Sin embargo, hoy empieza a leerse como una pérdida económica estructural que presiona precios, márgenes y decisiones de contratación en distintos sectores.


