Aunque periodos como la Semana Santa elevan la ocupación en zonas céntricas, especialistas coinciden en que la demanda ha dejado de ser estacional. Factores como el trabajo remoto, el turismo de experiencias y la llegada de talento internacional —vinculada al nearshoring— han transformado la dinámica del mercado.
Este cambio está redefiniendo la inversión inmobiliaria en corredores estratégicos como Paseo de la Reforma, donde convergen conectividad, oferta cultural y actividad corporativa. Hoy, el enfoque ya no se limita a adquirir propiedades, sino a desarrollar activos capaces de generar ingresos constantes durante todo el año.
“La inversión inmobiliaria se ha convertido en un activo dinámico, adaptado a una demanda permanente”, señaló Ingrid Acebo, directora de proyecto de University Tower®, al destacar que la capital mexicana se posiciona como un destino global en crecimiento.
Desarrollos
Bajo este contexto, los desarrollos verticales con amenidades, ubicación privilegiada y servicios integrales cobran mayor relevancia, al responder a las necesidades de un viajero cada vez más diverso: desde turistas hasta ejecutivos y nómadas digitales.
También, eventos internacionales y la proyección de la ciudad —incluida su participación como sede del Copa Mundial de la FIFA 2026— refuerzan el potencial de plusvalía y la demanda de hospedaje temporal.
Así, más allá de temporadas específicas, la inversión inmobiliaria en la capital apunta a una tendencia estructural: activos flexibles, bien ubicados y diseñados para capitalizar un turismo urbano en expansión constante.


