La palabra Golf volvió a acelerar en México antes incluso de que el auto regrese a las calles. En buscadores, redes sociales y conversaciones entre entusiastas, el nombre del hatchback compacto volvió a ocupar espacio en un mercado que parecía haberlo relegado frente al auge de las SUV.
No es casualidad. Después de cinco años fuera de las líneas de producción mexicanas, Volkswagen traerá de vuelta la manufactura del Golf a la planta de Puebla, una decisión que no sólo devuelve al modelo a su país de origen industrial, sino que también refleja cambios más profundos en costos globales, competencia china y ajustes en la estrategia de electrificación de la industria automotriz.
El regreso del modelo ocurre en un momento complejo para los hatchbacks compactos, una categoría que ha perdido terreno frente a las camionetas deportivas utilitarias, pero que mantiene una base de consumidores fieles y nostálgicos. En ese contexto, Volkswagen apuesta por recuperar parte del espacio perdido con uno de sus nombres más emblemáticos.
“Golf está muy metido en el pensamiento y en el cariño del mexicano desde que nació en México como Caribe”, dijo Carlos Henry, director de marca de Volkswagen en México.


