La Copa Mundial de la FIFA 2026 ya arrancó y las imágenes que recorren el mundo muestran a miles de personas celebrando en las calles de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Aficionados de distintas nacionalidades comparten comidas, cánticos, fotografías y festejos con mexicanos y mexicanas que han convertido las sedes mundialistas en una auténtica fiesta.
Para el Mtro. Pedro Rosete, académico de la Licenciatura en Mercadotecnia de la Universidad Iberoamericana, estas escenas están reforzando uno de los atributos más reconocidos de México a nivel internacional: su hospitalidad.
“Lo que está quedando claro ante el mundo es que seguimos siendo grandes anfitriones. Nos gusta que quienes visitan nuestro país se sientan bienvenidos, que conozcan nuestra cultura, nuestra comida y nuestras formas de convivir”, señaló.
La fiesta no borra los problemas, pero tampoco la solidaridad
Antes del arranque del Mundial, diversas organizaciones sociales y colectivos expresaron preocupaciones relacionadas con derechos humanos, movilidad, desigualdad y otros temas que forman parte de la conversación pública nacional. Rosete considera que el ambiente festivo que hoy se vive en las calles no significa que esas causas hayan desaparecido ni que la sociedad haya dejado de prestarles atención.
“La fiesta de México no soluciona los problemas ni los malestares sociales. Una cosa no quita la otra”, explicó.


