Si ya tienes tu álbum Panini de la Copa Mundial 2026 sabes lo que significa que quede incompleto. Cada cuatro años puede ser una obsesión gastar dinero para lograr llenarlo: 980 estampas de 48 selecciones reunidas en 112 páginas que generan tanta emoción.
Millones de personas compran sobres, intercambian estampas y dedican horas para tal fin y lo que parece una actividad sencilla es una experiencia que combina nostalgia, identidad, interacción social y procesos neurológicos que explican por qué es tan difícil dejar de completarlo.
Para Claudia Arruñada Sala, Académica del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana (IBERO), el éxito del álbum radica en que trasciende por completo su función básica.
“No estamos hablando simplemente de un librito con estampitas. Estamos hablando de un fenómeno que satisface necesidades emocionales, de pertenencia y de conexión con otras personas”, explicó.
Desde el marketing, señaló, el álbum es un ejemplo perfecto de cómo un producto adquiere valor más allá de lo tangible, pues la estampa deja de ser un simple pedazo de papel para convertirse en un símbolo cargado de recuerdos, emociones y experiencias compartidas.


