Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizaron un levantamiento altimétrico para ubicar los basamentos prehispánicos del recinto sagrado de México-Tenochtitlan, a partir del registro de altimetrías, grietas y fracturas identificadas en calles y edificios del primer cuadro de la capital del país.
La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, explicó que “esta investigación inédita permitirá leer con mayor claridad las huellas que permanecen bajo el Centro Histórico, y convertir el conocimiento científico en una herramienta para proteger el patrimonio arqueológico, a fin de que el desarrollo urbano avance con responsabilidad y respeto a nuestra memoria histórica”.
La propuesta en comento, aprobada por el Consejo de Arqueología del INAH y realizada con el apoyo de la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos (DRPMZA), servirá para futuros trabajos de obra pública y como medida de protección de las estructuras arqueológicas que yacen en el subsuelo, informó el director del PAU, Raúl Barrera Rodríguez.
El área de estudio del PAU comprende el área donde se ubicó el recinto sagrado de Tenochtitlan, en una zona específica que hoy ocupa el Centro Histórico de la Ciudad de México, la cual abarca 450 metros por lado. Cubre actualmente las calles de San Ildefonso y Luis González Obregón, al norte; Correo Mayor y El Carmen, al este; el costado norte de Palacio Nacional y frente a la fachada principal de la Catedral Metropolitana, al sur; y las calles Monte de Piedad y República de Brasil, al oeste.
De acuerdo con el arqueólogo, en estas calles se aprecian ciertas elevaciones, conocidas como bufamientos, así como edificios que tienen inclinaciones y grietas, las cuales muchas veces bajan de manera vertical desde lo alto hasta el desplante de los inmuebles, llegando, incluso, hasta el subsuelo.


