Para conocer los detalles finos del gas, las estrellas y las nebulosas que habitan la Vía Láctea (la galaxia en la cual vivimos), un consorcio internacional de instituciones académicas de nueve países, en el que participa el Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM, las analiza, por primera vez, mediante su distribución policromática, una representación de la luz y la radiación electromagnética compuesta por múltiples longitudes de onda o colores simultáneamente.
Esto es posible con el Local Volume Mapper (LVM, por sus siglas en inglés), o Mapeado del Volumen Local, que forma parte del Sloan Digital Sky Survey, un estudio astronómico que comenzó en el año 2000 e incluye cuatro mapeos: el mencionado y otros de espectros de galaxias, de agujeros negros y de estrellas de la Vía Láctea.
“Hasta ahora no existía ningún instrumento capaz de cubrir áreas enormes del cielo mientras medía simultáneamente la luz en miles de colores, lo que impedía estudiar la física del gas interestelar a las escalas necesarias”, explicó Sebastián Francisco Sánchez Sánchez, investigador del IA y líder del proyecto.
El LVM fue construido para llenar ese vacío: mapear la Vía Láctea y el entorno local con un nivel de detalle espectral sin precedentes, proporcionando la referencia local imprescindible para interpretar correctamente lo que vemos en galaxias lejanas, agregó el doctor en Astrofísica.


