El tema de la salud se ha politizado: Julio Frenk

El tema de la salud se ha politizado: Julio Frenk

Se ha politizado el tema de la salud, lo cual contradice lo que ha pasado los últimos años. Desde 1982, cuando se nombra como secretario al doctor Guillermo Soberón, durante varios sexenios el titular de la Secretaría de Salud se nombró a partir de gente del ámbito académico: el doctor Soberón venía de completar ocho años muy exitosos como rector de la Universidad, no era un político tradicional. Le siguió el doctor Jesús Kumate, un gran inmunólogo, pediatra, de gran prestigio académico. Después llegó Juan Ramón de la Fuente y luego me tocó a mí, yo no milito en ningún partido, me invitó el presidente Fox por el carácter histórico de la elección y quería caras nuevas.

Yo trabajaba en la Organización Mundial de la Salud, ni siquiera voté en esas elecciones porque vivía en Ginebra, pero me incorporo como un experto en el tema de la salud. El actual secretario de Salud, el doctor Alcocer, también es un investigador muy prestigiado. Hay que retomar ese sentido de la Secretaría de Salud, porque gracias a eso se lograron muchos avances; no niego que había problemas de corrupción, había que atacar eso, pero de manera puntual, enfocada. El gobierno ha insistido en un discurso ideológico, tachando a los regímenes anteriores de neoliberales, lo cual es una tontería.

En tiempos del doctor Soberón, cuando supuestamente empezó la etapa neoliberal, se cambia la Constitución para reconocer la atención a la salud como un derecho social. Eso no es neoliberalismo, sino algo totalmente consistente con un pensamiento progresista. El doctor Kumate introduce la vacunación universal para lograr la equidad entre los niños más pobres de México; eso no es neoliberal. A mí me tocó, con el Seguro Popular, crear un mecanismo financiero que aumentó por cuatro el presupuesto público de la salud. Y el gobierno insiste en que se le abrió las puertas al sector privado; eso es ostensiblemente falso: lo que se hizo con el Seguro Popular fue crecer el presupuesto público. El presidente López Obrador tiene una gran legitimidad, no necesita legitimarse desacreditando a los gobiernos anteriores. Vamos a mirar hacia adelante y a construir algo mejor para México.

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