Las muertas de Quintana Roo: Emma Rubio

Las muertas de Quintana Roo: Emma Rubio

En Quintana Roo propiamente Cancún y Playa del Carmen puedo decir que es tierra de nadie, estamos a la deriva, pero esto lleva años de ser así. Hemos hablado, hemos debatido e incluso hasta gritado y de todos modos siguen queriendo tapar el sol con un dedo.

El turismo es su prioridad y es indiscutible que vivimos de ello, nos piden guardar silencio para que no se espanten los turistas; pero mientras tanto, las mujeres y niñas siguen desapareciendo, siendo violadas y asesinadas. Es un tema muy desgastado para fines de campaña, pero nada tomado en serio ni porque las presidentas municipales son mujeres. Tanto Mara como Beristain han aportado nada al respecto y el gobernador Carlos Joaquín como párroco de iglesia, habla re bonito pero no hace nada.

Quintana Roo es un Estado en alerta de género, y cada día se siente más inseguridad, cuando recién me vine a vivir acá se sentía mucha tranquilidad, podía sin miedo alguno salir de mi casa caminando e ir sola a cenar. Sin embargo, hoy da pavor incluso ir al trabajo caminando. ¿Qué tenemos que hacer las mujeres para ser tomadas en serio? Es tal la indefensión en la que nos encontramos que  si no fuera por las redes que hemos construido entre nosotras, muchas ya no estarían aquí. El Estado como siempre se deslinda, te manda de un lado a otro sin darte solución y mucho menos protección.

Lo acontecido en Cancún no es porque el jefe de seguridad haya dado la orden y ya, no es porque la policía falló; es porque desde hace años hay una ingobernabilidad que ha beneficiado al narcotráfico y a toda la delincuencia organizada, es porque esto es tierra del narco, del tráfico humano y resulta obsceno que el gobernador y la alcaldesa se avienten la culpa como si no fueran ellos mismos quienes no han hecho absolutamente nada por parar la violencia sino todo lo contrario, han dado más cabida a todo cártel que quiera hacer sus negocios. Playa del Carmen cada vez parece más un pueblo fantasma en el que deambulan los desempleados del Covid y los de la delincuencia, muchos son los negocios que han tenido que cerrar por el cobro de piso y no hablo de bares o sitios de la famosa Quinta avenida, hablo del puesto de tacos de la esquina, sí, a esos niveles ha llegado la violencia en este sitio en el que pretenden cubrir todo con la belleza natural y sin atender a la población que vive y trabaja para que este sitio sea digno.

Las muertas de Quintana Roo ya es una realidad concreta y si no se pone solución, el Estado será una mezcla de Ciudad Juárez y Guerrero donde la violencia, el abuso y la impunidad gobiernan en beneficio de políticos, delincuentes y narcotraficantes; autores de semejantes atrocidades llevan años haciéndose de la vista gorda cuando se denuncian las violaciones, los cadáveres encontrados. Quintana Roo es cuna de desaparecidas, de mujeres violadas cuando antes era un sitio seguro para nosotras.

Hoy, aunque con todo y balas busquen acallarnos, gritaremos más, saldremos más y nos uniremos más. Porque es claro que no podemos confiar en un Estado que le rinde pleitesía al narcotráfico y a la delincuencia. El funesto lunes quedará como el indicio de un despertar más feroz, con más rabia y pobre de aquel que se atreva a defender un muro o una ventana porque las mujeres de Quintana Roo hemos aprendido a vivir solas, a ser fuertes, valientes y sororas.

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