Hoy se busca el reconocimiento del cuidado como derecho humano, aunque es necesario tomar medidas para que además esa tarea, asignada a las mujeres, se redistribuya, se brinde en los hogares, se haga partícipe a la sociedad, y que el Estado regule acciones para quitarle a ellas esa carga, afirmó la especialista del Centro de Investigaciones en Estudios de Género de la UNAM, Edith Ortiz Romero.
Señaló que todas las personas podemos brindar atenciones y también recibirlas. Se requiere considerar el valor de este trabajo, asegurar el derecho de quienes los necesitan y de aquellos que los proveen, además del ejercicio del autocuidado.
Esto último es importante porque está vinculado a la salud física y emocional de quienes los brindan, prosiguió la experta al impartir la conferencia magistral Ética del cuidado en tiempos de crisis: horizontes bioéticos para una sociedad que sostiene, organizada por la Comisión Interna para la Igualdad de Género del Programa Universitario de Bioética.
La universitaria resaltó que asistir a otros compete a las mujeres y a las demás personas del núcleo familiar, red social y entorno. “En agosto pasado la Corte Interamericana de Derechos Humanos reconoció los cuidados como un derecho humano autónomo y estableció que esta facultad tiene tres dimensiones básicas: ser cuidado, cuidar y el autocuidado”.
Todas y todos los requerimos, en mayor o menor medida, a lo largo de nuestra vida. El problema es quién cuida, desde esa perspectiva nos preguntamos quién lo ha hecho y quién lo seguirá haciendo, y qué implica para las personas cuidadoras, destacó Ortiz Romero.
Fuente: UNAM


