A partir de 2016 la estabilidad democrática internacional permanece bajo amenaza, como se puede ver en los ejemplos de cómo esas herramientas se utilizan para influir en elecciones, plebiscitos, referéndums, entre otros procesos, añadió.
En ese mismo año el uso de noticias falsas (fake news) y de cuentas automatizadas (bots) impactó en el plebiscito por la paz en Colombia, el Brexit y la elección presidencial de Estados Unidos. Estos tres escenarios mostraron cómo la manipulación de la opinión pública puede incidir en ese tipo de sistemas políticos; “ahí ya teníamos un foco de alerta”, dijo.
Especialistas en el planeta advertían también que la ciudadanía no estaba en posibilidades de tomar decisiones por su propia voluntad y criterio, sino a partir de fake news y bots. La situación se ha agudizado porque internet tiene mayor alcance y penetración en distintas democracias, indicó.
Hurtado Razo recordó que de los seis mil millones de habitantes que había en el mundo en 2016, solo tres mil 500 millones tenían conexión. En la actualidad hay cuatro mil 500 millones; es decir, mil millones más en una década.
La conectividad es cada vez más accesible y económica, incluso diversas leyes en el orbe, incluido México, consideran el acceso a internet como un derecho fundamental (Artículo 6º Constitucional), equiparable a la libertad de expresión, acceso al agua o a ser feliz.


