Al interior de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) comienzan a circular versiones sobre un eventual relevo generacional en la dirigencia nacional, ante la ausencia de Carlos Aceves del Olmo en el próximo Congreso General Ordinario de la central, previsto para febrero de 2026.
Aunque diversos nombres del sindicalismo tradicional han sido mencionados como opciones de continuidad como Tereso Medina y Gerardo Cortés, fuentes internas advierten que la aparición de un perfil ajeno a esa lógica ha comenzado a generar inquietud y debate al interior de la organización; se trata de Alejandro Martínez Araiza.
De acuerdo con versiones provenientes de la propia confederación, el actual secretario general del Sindicato Nacional del Comercio (SNAC) ha ganado visibilidad como una figura que rompe con las prácticas históricas del sindicalismo corporativista.
Su discurso, abiertamente crítico y confrontacional, ha sido constante en distintos foros públicos, donde ha señalado las deficiencias del sistema de justicia laboral, el abandono estructural de la clase trabajadora y el papel del charrismo sindical como mecanismo de control político y empresarial.
Además, dichas posturas que él mismo asegura combatir bajo el modelo de Re-evolución Laboral, lo han colocado en abierta confrontación con sectores tradicionales del sindicalismo, así como con actores empresariales y políticos.
Un liderazgo distinto
No obstante, su ascenso no ha estado exento de controversia, toda vez que el propio líder sindical ha denunciado ser blanco de campañas mediáticas de difamación y desprestigio, las cuales atribuye a intereses enquistados en lo que denomina “la mafia del poder laboral”.
Dichas acusaciones han profundizado la polarización en torno a su figura, dividiendo opiniones entre quienes ven en él una alternativa de ruptura y quienes consideran su narrativa excesivamente beligerante para una organización históricamente vinculada al poder político.
A pesar de los señalamientos, Alejandro Martínez Araiza ha demostrado conservar un respaldo sólido entre sus bases sindicales. En abril de este año fue reelecto como secretario general del SNAC con el 94 % de los votos, en un proceso que involucró a cientos de centros de trabajo y decenas de miles de trabajadores de diferentes industrias.
Para sus simpatizantes, este resultado confirma que su discurso conecta con amplios sectores de trabajadores; para sus críticos, abre el debate sobre si ese apoyo puede trasladarse más allá de su sindicato y sostenerse dentro de una estructura tan compleja y diversa como la CTM.
Alejandro Martínez Araiza: Respaldo y controversia
Fuentes cercanas a la CTM reconocen que Martínez Araiza ha logrado posicionarse más allá del ámbito nacional.
Prueba de ello fue su participación como único sindicalista mexicano invitado a las audiencias públicas en Washington, D.C., relacionadas con la revisión del Tratado México–Estados Unidos–Canadá (T-MEC).
Sin embargo, ese protagonismo internacional también ha generado resistencias internas, al ser percibido por algunos sectores como un intento de internacionalizar disputas que tradicionalmente se han resuelto dentro del aparato corporativo nacional.
En el ámbito internacional, el secretario general del SNAC ha planteado una agenda laboral regional en coordinación con sindicatos de Estados Unidos y Canadá, así como con asociaciones de migrantes, centrada en la formalización del empleo, el trabajo decente y la convergencia salarial en América del Norte.
Asimismo, ha impulsado el fortalecimiento del Mecanismo de Respuesta Rápida (MRR) y la aplicación equitativa del Capítulo 23-A del T-MEC. Para sus detractores, estas propuestas podrían tensar aún más la relación entre la CTM y los sectores empresariales; para sus simpatizantes, representan una actualización necesaria frente a los nuevos estándares laborales internacionales.
A ello se suma su activismo en materia de protección laboral ante el avance de tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA), la automatización y la robótica.
Debate abierto
Aunque hasta ahora no existe una postura oficial ni de la CTM ni del propio dirigente, las versiones internas apuntan a que la figura de Alejandro Martínez Araiza seguirá ganando visibilidad conforme se acerque el Congreso y servirá de respaldo al ala institucional no corporativista de la CTM representada por líderes como Alfonso Godínez, Fernando Salgado, Javier Villareal, Francisco Contreras y Leobardo Soto.
Su eventual irrupción no solo pondría a prueba la capacidad de renovación de la confederación, sino que evidenciaría la tensión entre un modelo sindical en declive y una narrativa de ruptura que, para muchos, resulta tan necesaria como incómoda para el sindicalismo mexicano contemporáneo.
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