Históricamente, México ha sido una cantera inagotable de talento deportivo; sin embargo, la falta de una estructura financiera que brinde certidumbre a largo plazo sigue siendo el principal «talón de Aquiles» para que ese potencial se traduzca en podios constantes.
Este fue el eje central del foro “La Economía del Deporte: México ante el Mundial”, organizado por el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) en alianza con Banco Azteca.
Durante el encuentro, el medallista olímpico Fernando Platas señaló: el problema no es la búsqueda de nuevos atletas, sino cómo evitar que se pierdan en el camino por falta de recursos. “El talento en México siempre ha estado. La diferencia está en las condiciones que permiten sostenerlo en el tiempo”, añadió Platas ante la comunidad financiera.
Para los especialistas en finanzas, el deporte de alto rendimiento en México opera bajo una lógica de incertidumbre que pocas industrias tolerarían. Mientras que en potencias deportivas la inversión es multianual, en el contexto nacional los atletas suelen enfrentar procesos fragmentados.
Según proyecciones para el ciclo 2026, el costo de preparar a un atleta de élite para competencias internacionales puede oscilar entre $500 mil y $1.5 millones de pesos anuales, dependiendo de la disciplina. Sin un esquema de patrocinio o de apoyo bancario constante, el 60% de los prospectos abandonan su carrera antes de alcanzar la madurez competitiva.
La participación del sector privado ha comenzado a evolucionar de la simple exposición de marca a una integración estratégica. En este sentido, Alberto Duque, director de patrocinios de Banco Azteca, subrayó que el deporte comparte necesidades críticas con cualquier otro sector productivo: planeación y acceso a capital en los momentos clave.
“Entender los procesos detrás del alto rendimiento y atenderlos de forma consistente es lo que permite que el talento se convierta en resultados”, indicó Duque. La visión de la institución financiera busca romper la estacionalidad de los apoyos, enfocándose en el respaldo al Comité Olímpico Mexicano con una lógica de continuidad.
Con la mirada puesta en los próximos compromisos internacionales y en el Mundial de 2026, el foro concluyó que el éxito deportivo debe verse como una inversión con retorno social y económico.
La propuesta de la alianza entre el IMEF y la banca es clara: crear estructuras que reduzcan la «curva de incertidumbre» de los atletas, permitiéndoles enfocarse en la competencia mientras la arquitectura financiera se encarga de la sostenibilidad de su trayectoria.
Para el sector financiero, el reto es pasar del apoyo «por evento» a un modelo de acompañamiento patrimonial y profesional que, de una vez por todas, profesionalice el deporte en México.
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