¿Qué sucede cuando el universo creativo de una figura de la moda se encuentra con una cultura que posee su propio lenguaje visual, material y arquitectónico? La respuesta no está necesariamente en reproducir una estética reconocible, sino en descubrir qué ocurre cuando dos identidades dialogan. KARL LAGERFELD Residences | Bosque Real parte de esa premisa para llevar el legado del diseñador alemán al terreno residencial, en un proyecto que marca la primera incursión de la Maison en América Latina.
En Huixquilucan, Estado de México, la propuesta busca establecer una relación entre los códigos de diseño de KARL LAGERFELD y el entorno mexicano. La arquitectura se convierte así en un punto de encuentro entre dos universos que, lejos de permanecer intactos, se transforman al entrar en contacto.
Llevar el lenguaje de una marca de moda a un desarrollo inmobiliario implica resolver una pregunta compleja: ¿cómo convertir una identidad visual en un espacio habitable? En este caso, el proceso interiorista contó con la participación de The One Atelier y la guía creativa de Caroline Lebar, directora creativa de interiores de KARL LAGERFELD, quien colaboró durante más de 35 años con Karl Lagerfeld.
Su experiencia permitió interpretar las referencias del diseñador a través de las proporciones, los materiales y los detalles arquitectónicos. La intención no era limitarse a incorporar elementos decorativos asociados con la marca, sino construir una experiencia coherente que se perciba desde los espacios comunes hasta el interior de cada residencia.
“Desde que tomamos la decisión de hacer una alianza nos encaminamos a utilizar la esencia de la marca y lo que saben los diseñadores en el proyecto para crear algo icónico”, explicó León Salame, director de Operaciones de Bosque Real.
La torre, de 38 pisos y 73 residencias, incorpora pisos de madera con geometrías inspiradas en el Art Déco, grandes aperturas hacia el exterior y terrazas privadas. Estos elementos contribuyen a definir un lenguaje que combina la precisión del diseño interior con una relación directa con el paisaje.
La identidad mexicana no aparece como un elemento añadido al final del proceso, sino como una parte importante de la conversación arquitectónica. Materiales como el basalto, el tezontle, la madera de tzalam, el concreto pulido y el terrazo artesanal introducen referencias locales que conviven con los códigos de KARL LAGERFELD.
Pier Paolo Righi, CEO de KARL LAGERFELD, destacó precisamente esa riqueza cultural como uno de los atractivos del país: “México tiene una cultura tan rica; es una conversación entre el pasado y el presente, e incluso se extiende más allá, hacia el futuro”.
Para Grupo Bosque Real, el desarrollo significó asumir un reto distinto a los anteriores, al explorar nuevas posibilidades de colaboración con una firma internacional. El proyecto pone sobre la mesa una cuestión relevante para la arquitectura de marca: la identidad puede funcionar como punto de partida, pero el contexto es lo que permite construir algo nuevo. En este caso, la propuesta no busca que México se adapte al universo de KARL LAGERFELD, sino encontrar un punto de encuentro entre ambos.
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