Alrededor de 840 mil personas mueren cada año en el mundo por riesgos psicosociales en el trabajo, mientras se pierden 45 millones de años de vida saludable y hasta 1.37% del PIB global por esta crisis, de acuerdo con datos recién divulgados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y presentados en la IBERO.
En este contexto, la reducción gradual de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales en México abre un momento clave para replantear las condiciones de trabajo, no solo en términos de productividad, sino de bienestar emocional.
Durante las Segundas Jornadas de Salud Mental, Laboral y Ocupacional organizadas por el Observatorio de Salud Mental Laboral y Ocupacional de la Universidad Iberoamericana (IBERO), especialistas, académicas, investigadoras y representantes empresariales coincidieron en que en México la salud mental laboral es un reto pendiente, pero hoy en día se enfrenta un momento decisivo para replantear las condiciones laborales desde una perspectiva más humana, preventiva y sostenible.
Bajo el lema “Cuidar el trabajo es cuidar la vida”, el encuentro que fue moderado por la Dra. Areli Reséndiz Rodríguez, puso sobre la mesa una realidad contundente: la salud mental ya no puede ser un tema periférico dentro de las organizaciones, sino un eje central de las decisiones institucionales.


