“Cuando un satélite queda inactivo, lo ideal es sacarlo de órbita para que reingrese a la atmósfera y se desintegre o enviarlo a una órbita cementerio para que no represente un riesgo de colisión con otros objetos funcionales”, explicó José Alberto Flandes Mendoza, investigador y jefe del departamento de Ciencias Espaciales del Instituto de Geofísica de la UNAM.
“Las órbitas cementerio son las más lejanas, al menos 235 km por encima de las órbitas geoestacionarias o arriba de los 36 mil 300 km, donde los satélites fuera de servicio quedan ‘almacenados’ para evitar accidentes”, precisó el especialista en Física planetaria.
En este sentido, recordó que estas órbitas fueron propuestas por el astrónomo checo Luboš Perek en el artículo “Remarks on the problem of collisions in the geostationary orbit” presentado en el 28 Congreso de la Federación Internacional de Astronáutica (Praga 1977) como una medida para limpiar la región de órbitas geoestacionarias y mitigar los efectos de la basura espacial en los satélites activos de esa región.
“Organismos como la IADC (coordinada por la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Ultraterrestre, UNOOSA, por sus siglas en inglés), un comité internacional donde participan agencias espaciales como las de Estados Unidos (NASA), Europea (ESA), Rusa (Roscosmos), China (CNSA) y Japonesa (JAXA), entre otras, dedicado a la coordinación de los deshechos o basura espacial, promueve o al menos recomienda el uso de órbitas cementerio”.
El desarrollo de habilidades para la gestión productiva de los recursos y la creación de…
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) coordinó un operativo interinstitucional en las playas…
El dólar estadounidense cierra la sesión de este lunes con una ganancia frente al peso…
Las fiestas del 15 de septiembre serán un ‘golpe’ directo para el bolsillo de millones…
La familia de Bruce Willis donará el cerebro del actor a la ciencia después de…
El Tour de Cine Francés recorrerá 76 ciudades para celebrar sus 30 años con una…